Isca  
 
 
Año 8 • Nº 112
Agosto 2010
Nuestro modo de ser

Nuestro sitio www.catequista.org siempre es el mismo, pero por su dinamismo está en renovación y actualización constante. En este nuevo aniversario nos sorprende, se enriquece y transforma. Próximamente verán el nuevo rostro…

El próximo 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María, es también el OCTAVO aniversario del sitio web del ISCA. Hace ocho años “subíamos” a la web.

Esa semana será la elegida para estrenar nuestro nuevo espacio en la web. Después de muchos aportes y trabajo de equipo, aparecerá, renovado en su diseño, más sencillo y agradable de recorrer, pero con la misma profundidad y los mismos contenidos que están acostumbrados a encontrar. Los esperamos para festejar este acontecimiento en nuestra dirección http://www.isca.org.ar o en nuestra identidad de Facebook Isca Cea.

Entre Congreso y Congreso

En el principio, (no hace tanto, apenas seis o siete, ocho años) la presencia de los catequistas en la web no tenía tanta buena prensa.


Se decía que trataba de reemplazar al contacto directo, que era costoso, que dejaba al margen a muchísimas personas. La idea de un boletín online para catequistas era, para nuestros críticos, una noción rayana en la frivolidad. Pero fuimos testigos de cómo la cantidad de suscripciones (más de once mil a la fecha) aumentaba, las distancias desaparecían y podíamos conocer y estrechar vínculos con muchos catequistas "sin conocerlos".

 

Hoy nos damos cuenta -con mucha alegría- que estamos cada vez más acompañados. A nuestro Comunicándonos del ISCA y junto a nuestra compañera (y contemporánea) revista online de San Pablo, se le suma este año un boletín de noticias de la Junta Nacional de Catequesis (entre amigos) y el ECO de la Junta Arquidiocesana de Catequesis de Buenos Aires que pasó los cien. Y el Instituto Pastoral de la Adolescencia nos acaba de anunciar la salida del Nº 2 de su revista digital mensual, “Segunda Línea" (Hay muchos más que nos llegan a nuestra sede virtual). Se va tramando así, hilo por hilo, palabra con palabra, una comunidad virtual de catequistas que comparten sus saberes y sus haceres.


Y que la red se siga entretejiendo…

 

Éstas son las direcciones a las que podemos acudir para suscribirnos a los boletines virtuales de catequesis:

 

Boletín de noticias de la Junta Nacional de Catequesis

http://www.catequesisargentina.org.ar/boletines.htm

Revista Segunda Línea

http://www.delasallesuperior.edu.ar/index.html

Revista Online de San Pablo

http://www.san-pablo.com.ar/rol

Boletín ECO, Arquidiócesis de Buenos Aires http://www.catequistabaires.org.ar/ECO/Boletín
%20Electrónico%20de%20la%20Junta%20Catequística.htm
Entre Congreso y Congreso

Cuando se estudian los textos del primer CCN -que se reunió en Buenos Aires, en agosto del 62- impresiona como testimonio de una iglesia que se encuentra atravesando por un momento de fuertes renovaciones.


"Las distintas comisiones estaban constituidas por personas que, salvo excepciones, eran de extracción tradicional. Pero el trabajo de la mayoría de estas comisiones era bastante formal y no influía directamente en el debate. La comisión que más importaba era la de estudio por qué tenía que elaborar los temas estaba encargada de las conferencias. Estaba bajo la presidencia de Mons. Raspanti lo que era toda una garantía para una discusión leal y sincera”, recuerda Frans de Vos.

 

En el ámbito de las catequesis, desde esas comisiones se planea una verdadera revolución, que es la que la Iglesia del Concilio Vaticano II vive en Europa. Cuestiones como la necesidad del conocimiento de la Biblia por los catequistas y de la participación de los fieles en la liturgia (que hoy parecen cosa del sentido común) en aquellos momentos eran planteos realmente instituyentes. Se trata de una renovación promovida desde el mismo seno de la Iglesia.

Este Congreso asume la necesidad de institucionalizar sus acciones. A la preocupación por la formación de los catequistas se le responde mediante la creación de institutos de formación. Estamos a pocos meses de la fundación del ISCA, una iniciativa nacida de este Congreso. Pero eso es otra historia, y se contará más tarde...

(Continuará)

Volverse cristianos

No queriendo limitarnos a un discurso de convicción -discurso que permite poco el debate de ideas y el intercambio de argumentos- nos parece importante comenzar la presentación de nuestra hipótesis estableciendo una problemática que nos proporcione elementos que fundamenten la necesidad de pasar de una catequesis de perseverancia y formación a una catequesis de iniciación.

 

Lo que estuvo en primer lugar en juego en nuestra hipótesis fue salir del esquema de pensamiento dentro del cual se forjó el catecismo del Concilio de Trento. En el siglo XVI, Martín Lutero y los padres del Concilio de Trento se levantaron en contra de la ignorancia del pueblo y de los pastores. Dentro de un contexto ciertamente polémico, surgió un método de consenso. No sin dificultades, la solución adoptada para luchar contra la ignorancia religiosa al comienzo de los tiempos modernos fue la de aprender un catecismo. El catecismo es una respuesta dada para combatir un déficit de sentido. El catecismo fue elaborado sobre la base de un catecumenado social: una práctica cristiana global, una cultura fuertemente imbuida de cristianismo, lugares de interés (de referencia) cristianos, un modelo de tiempo según el calendario de la Iglesia. Se imponía una suerte de evidencia de la fe. Los humanistas, a pesar de ser a menudo críticos respecto de las Iglesias, no se situaban por ello fuera de la fe en Dios. La institución del catecismo no puede comprenderse sino dentro del contexto de una sociedad de prácticas cristianas. El catecismo fue un principio de comprensión de lo que vivía la inmensa mayoría del pueblo cristiano. El catecismo fue concebido como la organización y la explicitación de liturgias vividas, de vísperas, de bautismos, de misas, de peregrinaciones, de rezos en familia, de fiestas patronales, de una moral más o menos tolerada… El catecismo es el intellectus fidei del catecumenado social. Es el rostro sumergido del iceberg de la cristiandad de entonces. Esto es decir que el salir del catecismo no puede hacerse sino teniendo en cuenta esta articulación entre la vida cristiana y la explicación del catecismo.

 

A lo largo del siglo XX, surgen diversos movimientos catequísticos que apelan a una crítica severa del catecismo: para criticar, en primer lugar, su método; en segundo lugar, para volver a poner en cuestionamiento su lenguaje teológico basado en las categorías neoescolásticas.

El movimiento de renovación catequístico en la Iglesia, después de la Segunda Guerra Mundial, tuvo como palanca principal el desarrollo de las investigaciones en pedagogía y la divulgación de los escritos de John Dewey (U.S.A.), de Adolphe Ferriere (Suiza), de Ovide Decroly (Bélgica) de María Montessori (Italia), así como la divulgación de trabajos de los psicólogos como Jean Piaget, principalmente. Un formidable impulso de renovación de la catequesis estuvo animado por la convicción que la renovación de la catequesis se haría tomando en préstamo los modelos psicopedagógicos que fundaban la Filosofía de la nueva escuela.

 

La crítica y el cambio de lenguaje del catecismo, en cuanto a tales, se realizaron gracias al desarrollo de los estudios bíblicos dentro de la Iglesia católica, después de la liberación que significó la publicación de la encíclica Divino afflante spiritu en 1943. El movimiento litúrgico tuvo también su parte de influencia en el cambio de lenguaje de la catequesis, pero de manera menor.

 

Pero si ciertos autores notaron la necesidad de cambiar el rol de los catequistas, no es menos cierto que el movimiento catequístico ha entrado en un procedimiento de mejora de los métodos y del lenguaje, haciendo que el término catequesis sea más apropiado.

La segunda generación del movimiento catequístico, después del Vaticano II, introdujo sistemáticamente la experiencia como polo fundador del enfoque catequístico, apostando: ya sea al hecho de que los catequistas vivían experiencias religiosas sobre las cuales el catequista podía apoyarse para hablar del Evangelio, ya sea que la experiencia humana -cualquiera fuera ella- esperaba ser designada como cristiana. Los dos enfoques más frecuentemente empleados fueron: partir de la vida para anunciar el Evangelio, construir un tema para unir vida y fe.

 

En esas dos generaciones, las pedagogías han cambiado, el lenguaje también. Pero el problema catequístico no está por ello resuelto. El número de niños catequizados disminuye de año en año, las familias no saben más transmitir ellas mismas una vida de fe, y sobre todo, la catequesis no logra iniciar a la gran mayoría de los niños.

 

Nuestro diagnóstico es que - globalmente - , la catequesis se ha quedado sobre la sola vertiente de la inteligencia y de la fe, la cual ella ha sabido mejorar ampliamente desde el catecismo pero sin por ello llegar hasta una conversión de la interioridad. El movimiento catequístico trata sobre el déficit de sentido que el catecismo a su vez produjo en los cristianos del siglo XX. Pero ese movimiento no supo reflexionar el déficit de iniciación cristiana de nuestras sociedades que, después de 30 años, viven una verdadera crisis de transmisión. Cambiar el método y el lenguaje del catecismo no significa aún salir de los esquemas de pensamiento de los catecismos surgidos del Concilio de Trento. La tarea de la catequesis es pensar la transmisión de la fe en la globalidad de la iniciación cristiana de los adultos, de los jóvenes y de los niños. La catequesis debe pensar la entrada en la fe cristiana y no solamente la mejora de su comprensión o de su explicación. O, para decirlo de otra manera, la entrada en la experiencia de todas las dimensiones de la fe (DGC, 84) es la condición para que la fe pueda cobrar un sentido para el catequizado de hoy.

 

Esta problemática entró en el taller. Se impone una catequesis de iniciación en perspectiva histórica: hemos pasado de una catequesis intelectual, que quería luchar contra la ignorancia del pueblo cristiano (Trento), a una catequesis existencial, la cual, siguiendo la estela de las investigaciones en pedagogía por una parte y por la otra la del Vaticano II, ha querido echar raíces en la experiencia. Pero hemos permanecido entonces sobre la pendiente de la inteligencia de la fe, sin darnos suficientemente cuenta que la dificultad de fondo de la catequesis viene de la crisis de transmisión: lo que está hoy en juego en catequesis es el déficit de iniciación más profundamente aún que el déficit de sentido,

 

1. En este punto de la reflexión, puede resultar interesante para la iniciación un desvío de tipo etnológico. Naturalmente, no tiene nada que decirnos sobre el plano del “contenido” de la iniciación cristiana; por otra parte, evidentemente no es transponible en nuestra sociedad (pos) moderna. Como contrapartida, en el plano pedagógico, nos recuerda un cierto número de cosas que, en la medida en que ellas constituyen una especie de “leyes” para toda iniciación, podrían ser útiles en vistas a una catequesis más de iniciación. Podríamos esquematizarlo como esto:

 

La iniciación de individuos apunta a la socialización y a la conversión a los valores de una comunidad mediante tres modalidades: un escenario a vivir, una ritualización y una simbolización.

 

2. Seguidamente, les proponemos una hipótesis referida a la iniciación cristiana en nuestra sociedad “pos-moderna” en plena mutación, con los interrogantes que ello nos plantea.

 

a. Por una parte, las razones por las cuales la actual modernidad occidental menoscaba las iniciaciones (y no solamente la iniciación cristiana) son bien conocidas: individualismo, memoria colectiva en migajas, valoración de la “novedad” por ella misma (nomadismo, zapping, inestabilidad….) necesidad de tiempo para apropiarse o re-apropiarse de una tradición religiosa. Si, por consiguiente, existen aún iniciaciones posibles (y con un cierto éxito, como lo muestra el desarrollo relativamente importante de las “sectas” y de las nuevas espiritualidades), ellas no se realizan más como antaño en el corazón mismo de la sociedad, sino que en sus márgenes o en “contra” de ella.

 

b. Por otra parte, como lo recordábamos más arriba, la iniciación cristiana, en razón de sus características específicas, no goza propiamente de buena salud “cristiana” sino cuando se encuentra en tensión entre el “que atesta” y el “contestatario”

 

c. Planteamos la hipótesis que: las mismas razones de reivindicación de autonomía, de apertura a lo universal, de rechazo a situarse simplemente como heredero en materia religiosa o ética, de necesidad de tiempo para posicionarse personalmente, de valoración de la novedad, etc. que caracteriza a la modernidad actual y que desestabilizan las iniciaciones tradicionales, representan también una oportunidad ofrecida a la iniciación cristiana en tanto que esta valoriza, por naturaleza, un cierto número de rasgos o líneas fundamentales de esta modernidad (aun cuando las evoluciones culturales y sociales en curso, que permiten que este “virtual” se concrete como tal, hayan sido necesarias). Se trata en los dos casos (cristianismo y modernidad) de iniciar a la complejidad.

 

Precisémoslo: el decir que el cristianismo valora un cierto número de rasgos o líneas de la modernidad no significa evidentemente que los canoniza tal como ellos se presentan. Por ejemplo para hacernos eco de lo escrito más arriba, si la reivindicación de autonomía en el campo religioso entra en armonía con el “Vengan y vean” del Evangelio, también es posible que produzca frutos más dudosos con respecto al Evangelio; si la actual apertura a lo universal, especialmente a través de los “derechos del hombre” no está en posible relación con el “ni judío, ni griego, etc.” del bautismo en Cristo (GA. 3,26-28), puede también desposarse con un relativismo difícilmente conciliable con la unicidad de Jesús Salvador; si la sensibilidad actual al tiempo necesario para examinar de manera crítica lo que se propone a la adhesión de fe tiene algo que ver con el hecho que no se acaba nunca de volverse cristiano, ella puede también convertirse en una suerte de coartada que difiere constantemente el compromiso a tomar…

 

En resumen, el cristianismo no es reducible a un simple humanismo: se funda sobre un don gratuito de Dios; y la cruz del Resucitado recupera todo lo que pretende reducir la salvación de Dios al simple “desarrollo” de lo mejor de lo humano, reconocido éste como pasos por “lutos” que pueden sin embargo inscribirlo en la órbita pascual.

 

d. Si la iniciación cristiana se realiza como toda iniciación en una simbolización, ésta no podrá volverse cristiana sino en la medida en que ella esté “informada” por la simbología bíblica y litúrgica centradas sobre el misterio pascual. En otros términos, un simple proceso de continuidad entre una simbología inmanente y cultural y la simbología pascual nos parece inoperante y no pertinente. Nuestras ritualizaciones y nuestras simbologías no funcionarán sino cristianamente estructuradas.

 

Y no es menos cierto que la catequesis, como camino de iniciación al misterio de Dios en Cristo, puede pretender inscribirse en el centro de nuestra actual sociedad y no solamente en sus márgenes, porque esta sociedad le ofrece las oportunidades que, al mismo tiempo, representan su dificultad. Como contrapartida, tenemos el derecho de esperar que una tal catequesis de iniciación ofrezca a nuestra modernidad algún servicio, mostrando, con tanta humildad como con convicción, que hacerse cristiano puede constituir un “plus” tanto en humanidad personal como en el vivir en común social…

 

Louis-Marie Chauvet Joel Molinario
*Traducción del ISCA por Cristina Kopytynsk
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AECA Cursos de Acreditación 2010 - Segundo cuatrimestre
Hasta el 15 de agosto tenemos tiempo para inscribirnos en cualquiera de los cursos de acreditación online del ISCA. Son muchos, y muy útiles, y se complementan con el asesoramiento de especialistas en el tema y el acompañamiento de otros catequistas. Los cursos son estos:

  1. Catequética Fundamental. Un modo de pensar la Catequesis en la Argentina de hoy.
  2. Una mirada al Directorio General de Catequesis desde el documento argentino Navega Mar Adentro.
  3. El saber hacer del Catequista de Niños.
  4. El sujeto de la Catequesis en la cultura comunicacional.
  5. Liturgia y sacramentos: la reflexión catequética
  6. Cristología: un acercamiento al diálogo
  7. Diálogo entre la Catequesis y la Psicología
  8. Eclesiología: "Una Iglesia que se hace discípula"
  9. La conversión misionera de la catequesis en la Misión Continental
  10. Curso de Agentes Multiplicadores (virtual y semi presencial)
  11. Taller de Adolescentes y la Fe Nivel II
  12. Taller de Catequesis Familia

Podemos obtener más información e inscribirnos en http://www.isca.org.ar/cursos.htm

AECA El informe del ISCA (El ISCA cuenta su hitoria)
El rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano, se reunió con el presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis Monseñor Luis Guillermo Eichhorn para presentarle el informe de la historia del ISCA.  Escrito y pensado en vista al Congreso Catequístico Nacional, el texto fue pensado como una reflexión sobre la acción del ISCA en la catequesis argentina en estos cincuenta años. La historia de la catequesis, ¿hubiese sido igual sin el aporte del ISCA? ¿Qué cambios ayudó a provocar o acompañó en su desarrollo? ¿Cómo contribuyó al crecimiento de la catequesis? ¿Qué lugar debería ocupar en el futuro?
Invitamos a los ex alumnos del ISCA a escribirnos respondiendo estas preguntas que publicaremos en un número próximo del Comunicándonos. Envíen su testimonio a comunicandonos@isca.or.ar

SOS Catequesis

Foro Internacional sobre el Catecumenado
Del 6 al 9 julio de 2010, el Institut Catholique de París recibió a más de 400 catequetas de 35 países al Foro Internacional sobre el Catecumenado. El segundo Foro Internacional sobre el Catecumenado se realizará en 2014 en Santiago de Chile. Mientras tanto, el trabajo conjunto continuará en el marco del Observatorio Internacional de Prácticas de Catecumenado, su proyecto de investigación del ISPC y su sitio web, un espacio para el intercambio experiencias y estudios científicos. Puede consultarse en www.oipc.fr

Conferencia internacional del catecumenado

Encuentro Diocesano de Catequistas (San Isidro)
La Junta Catequística de San Isidro invita al próximo ENDICA (Encuentro Diocesano de Catequistas). En esta ocasión, el encuentro se constituye en Congreso Catequístico Diocesano, en preparación III al Congreso Catequístico Nacional del 2012.  Desde una experiencia de comunión eclesial, se buscará detectar los desafíos actuales para promover un proceso de conversión pastoral en el ministerio catequístico diocesano.
La reunión es en el Colegio Marín (Av. Libertador 17.115) el mismo día del Catequista: el sábado 21 de agosto, desde las 14 hs.

Cursos ISCA - Región Platense

ISCA CAM-ZC 2010
http://www.isca.org.ar/cursos/09/fotos.htm
El curso de Agentes Multiplicadores semi presencial de la diócesis de Zárate Campana (Camzc), llega a su fin después de desarrollarse a través de casi dos años. En el encuentro diocesano de catequistas del día 21 de agosto el Obispo Mons. Oscar Sarlinga y el Rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano entregarán el certificado de estudios de la CEA a los catequistas que cumplimentaron todo el itinerario.

Cursos ISCA - Región Platense

ISCA Regional Platense
http://www.isca.org.ar/cursos/11/11-m0.htm
Con ritmo sostenido y con muy buena perseverancia participaron los setenta alumnos de las seis diócesis de la región en el módulo de cristología entre los días 19 y 23 de julio en la ciudad de Azul. Este presencial intensivo abre a la instancia virtual que recorren en sus diócesis los catequistas. El próximo encuentro será nuevamente en Azul la primera semana de febrero de 2011 con la eclesiología. Cumplen así el ciclo de los cuatro ejes (Catequética, antropología, cristología y eclesiología) iniciado en 2008.

 

Qué Tal.
Me es grato poder encontrarnos y compartir las experiencias en esta misión que se nos ha encomendado, Soy catequista en mi comunidad (Cd. Neza Estado de México) y es de gran utilidad para un servidor y mi esposa la labor que ustedes realizan. Dios los colme de bendiciones.
En esta ocasión me gustaría saber si aquí en la ciudad de México podemos encontrar y adquirir el libro "SOS Catequesis" de Luis María Benavides.
En espera de sus noticias reciban un Abrazo.

Ignacio Antonio Vidal Luna
iganvi2002@yahoo.com.mx

 
 
 
 
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¿Cuáles son los nuevos modos y los nuevos lugares donde podemos favorecer la fe en Jesús?

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