Año 7 • Nº 102
Noviembre 2009
isca

El 12 de octubre se reunió el Consejo Interno del ISCA. Lo más valioso de este encuentro fue la reflexión comunitaria que hemos hecho y presentado: es algo que el ISCA ciertamente no puede perder, el trabajo cooperativo y colaborativo en la reflexión.

El primer bloque de la mañana nos ubicó en una gran corriente de reflexión catequética que hay no solamente en el continente sino en toda la Iglesia. Ciertamente muy fuerte la reflexión y las propuestas. Es importante que en el ISCA haya gente que “escucha” lo que pasa en otros continentes. ¿Hay materiales, reflexiones, ideas, etc...? Al final de mis apuntes, escribí: ¿cómo hacer experiencia de Dios y contagiar a otros? ¿Cómo hacer que otros desean ser discípulos de Jesús? Ciertamente que el primer paso grande será mi conversión, nuestra conversión, la conversión de la catequesis...

A la tarde escuchamos otros aportes en relación con las tecnologías y la formación virtual: lo que parece nuevo en sí ya tiene toda una historia. Es bueno que de vez en cuando alguien nos muestre el camino recorrido, también en la catequesis. No podemos dar por supuesto que por ejemplo todos los nuevos catequistas han leído la Catechesi Tradendae. Un intercambio con otras ciencias como la Historia, nos pueden ayudar a ubicarnos en los procesos que estamos haciendo. Me parece una buena idea seguir reflexionando sobre los nuevos medios y su influencia, su valor (o no) para la transmisión de la fe. Hablamos de comunidad virtual, pero ¿cuál es el modelo de comunidad?

En esta reunión de Consejo Interno se nos ha demostrado que en el ambiente de ISCA se están haciendo reflexiones serias y comunitarias. Sugiero que se siga con esta dinámica y con los tres grandes temas: el pulso de lo que pasa en otros lares, la experiencia de Dios vivida y la construcción de la Comunidad Virtual. Sería bueno encarar estos temas como aporte a tantos y tantas catequistas que no tiene tiempo ni forma de investigar sobre este tema. A su vez creo que sobre cada tema también el ISCA tiene algo que decir al catequista de hoy en este rincón de la tierra.

Temas presentados que se pueden consultar en el sitio del ISCA:
1. Hacia nuevos rumbos en la catequesis por Luis María Benavides
2. Los rasgos de un nuevo paradigma catequético por Nilda Rosso y Silvia Courreges
3. Llamado a la conversión pastoral por Lili Guita
4. Catequesis con Adultos en un escenario de culturas en comunicación por Laura de Isla, Silvia Torres Leedham y Ana María Cincunegui
5. Inteligencia Digital por María Luisa Landgrebe
6. Formación a distancia por Andrea Manfredi y Andrea Zannol

BooneP. Andrés Boone, SDB (Uruguay)
andresboone@gmail.com

día del catequista

Con la carta que transcribimos abajo, concluyeron en Buenos Aires los cinco días de trabajo (del 26 al 30 de octubre) del Encuentro sobre Misión Continental y Conversión Pastoral, convocados por el CELAM.

En este encuentro se profundizó acerca de la Misión y su relación con la Catequesis, la Liturgia y la Piedad Popular, con participaciones de Monseñor Luis Augusto Castro, Agenor Brighenti (Brasil) expusieron sobre la “conversión Pastoral”, Roberto Tomichá (Bolivia); Juventino Kestering (Brasil) y Enrique García (Chile). El rector del ISCA, P. José Luis Quijano, participó de los trabajos en grupo acerca de las relaciones entre Catequesis, Misión Continental y Conversión Pastoral.

Reunidos en la ciudad de Buenos Aires, del 26 al 30 de octubre de 2009, y convocados por el Departamento de Misión y Espiritualidad del CELAM, hemos compartido durante estos días la Palabra de Dios, la Eucaristía, los gozos y esperanzas de la vida de nuestros pueblos, y motivados también por los desafíos de la Misión Continental y la Conversión Pastoral.

Como discípulos misioneros de Jesucristo, y dóciles al Espíritu Santo, protagonista de la Misión, hemos profundizado acerca de la Misión ad gentes, la Catequesis, la Liturgia y la Piedad Popular.

Desde la llamada a nuestra conversión pastoral y renovación eclesial, exigida por Aparecida, hemos experimentado con alegría en este Encuentro, la necesidad y la gran riqueza de una mayor integración y cooperación entre los distintos sectores y áreas pastorales.

Entre las conclusiones a las que hemos llegado en estos días y que queremos compartir con ustedes, les proponemos:

• Que la Misión Continental debe estar abierta a la Misión ad gentes, es decir, a todos los pueblos, “hasta los confines de la tierra”.
• Que la Catequesis, mediante la Iniciación Cristiana sea un verdadero catecumenado que integre fe y vida. Sin olvidar su proyección social incisiva y su dimensión misionera.
• Que la Liturgia, al celebrar con gozo los misterios de la fe, sobre todo en el día del Señor, lleve a nuestras comunidades cristianas al encuentro profundo con Cristo vivo y a transformar la sociedad con la fuerza de su amor.
• Que la Piedad Popular de nuestros pueblos, tan profundamente arraigada en la Virgen María y en los santos, se centre cada vez más en la Palabra de Dios y en Jesucristo, único Salvador de los hombres.

Agradecidos a Dios por haber vivido un nuevo Pentecostés en estos días, les animamos a proseguir con entusiasmo y esperanza la Misión Continental y la Conversión Pastoral recomenzando desde Jesucristo e invocando frecuentemente al Espíritu Santo. Con su luz y su fuerza podremos contribuir al designio de Dios que quiere lo mejor para sus hijos en un mundo habitable, casa común de todos.

Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de las Américas y del Caribe nos bendiga todos.

La Exposición del P. Agenor se publica en este boletín. Los demás textos de las exposiciones se pueden solicitar a comunicandonos@isca.org.ar

catequesis y comunicación

Aparecida está en la perspectiva de la renovación eclesial del Vaticano II, recibido en A.L. y El Caribe por Medellín y la consecuente “tradición latinoamericana”.

Frente a los nuevos desafíos, en lugar de una Iglesia apologeta, Aparecida apuesta en una Iglesia propositiva, misionera, en espíritu de diálogo y servicio, compañera de camino de toda la humanidad.

Se trata de una misión centrífuga, de “irradiación” de la Buena Nueva, no proselitista y ni por parte de algunos o de manera puntual, sino a través de “una Iglesia en estado permanente de misión”.

El desafío presenta implicaciones: asumir una actitud de permanente “conversión pastoral (366) y de renovación eclesial (367).

Situación: la cuestión

La exigencia de cambios en el ser y quehacer de la Iglesia viene desde la primera hora del cristianismo:
- Santos Padres: Ecclesia semper reformanda
- Juan XXIII: “aggiornamento” de la Iglesia en relación al mundo moderno.
- El Vat. II: “la tradición progresa”.
- “tradición es la historia del Espíritu Santo en la historia del Pueblo de Dios” (B. Forte).

Como sacramento del Reino, en la precariedad de la historia, la Iglesia precisa estar en continuo proceso de renovación, tanto en su “ser” como en su “quehacer”. En la medida en que la razón de ser de la Iglesia es responder a las necesidades de evangelización, su “hacer” hace su “ser”; los “modelos de acción” van configurando “modelos eclesiológicos”.

El surgimiento de la expresión "conversión pastoral"

La expresión “conversión pastoral” aparece por primera vez en el Magisterio en Santo Domingo. El concepto remonta a la conciencia de la necesidad, en la Iglesia y en el mundo, de ir más allá de la “conversión personal”.

Medellín, apoyado en la Populorum Pregressio, ya había hablado de “injusticia institucionalizada” y, Puebla, respaldada por Evangelii Nuntiandi, de “estructuras de pecado”. La vida nueva en Jesucristo implica, por lo tanto, cambios personales, comunitarios, institucionales, de estructuras… también en la Iglesia.

Qué se entiende por conversión pastoral

Del mismo modo que Santo Domingo, Aparecida evoca la conversión pastoral, en relación al modelo de evangelización:

“La conversión pastoral de nuestras comunidades exige ir más allá de una pastoral de mera conservación para una pastoral decididamente Misionera” (n. 370).

La expresión “pastoral de conservación” es de Medellín, utilizada para referir-se al modelo pastoral pre-conciliar de cristiandad, “basada en una sacramentalización con poca énfasis en la previa evangelización… en una época en que las estructuras sociales coincidían con las estructuras religiosas” (n. 6,1).

Aparecida, en sintonía con Med y SD, entiende la conversión pastoral como el pasaje de una pastoral de cristiandad, de sacramentalización, de conservación, a una pastoral de pos-cristiandad, evangelización, “decididamente misionera”.
En el texto de Santo Domingo:

“La Nueva Evangelización exige la conversión pastoral de la Iglesia. Tal conversión debe ser coherente con el Concilio. Lo toca todo ya todos: en la conciencia, en la praxis personal y comunitaria, en las relaciones de igualdad y autoridad; con estructuras y dinamismos que hagan presente cada vez con más claridad a la Iglesia, en cuanto signo eficaz, sacramento de salvación universal” (n. 30).

El objeto o el “qué” de la conversión pastoral “toca a todo”: acciones, métodos, lenguajes, estructuras; ”a todos”: tanto en las relaciones como en el ejercicio de la autoridad. La razón o el “para qué” de la conversión pastoral es hacer presente, de modo visible, la Iglesia como sacramento de salvación universal.

Todo eso, dentro de los parámetros o “en coherencia con el Concilio Vaticano II”.

La conversión pastoral como urgencia eclesial

Para Aparecida, en sintonía con Medellín. Y Santo Domingo, urge una conversión pastoral y una renovación eclesial, básicamente, por dos motivos:

• la necesidad de llevar adelante la reforma del Vaticano II;
• a la luz del Concilio, dar nuevas respuestas a las nuevas preguntas, que los nuevos tiempos presentan, a través de una Iglesia “decididamente misionera”.

Afirma Aparecida: “… nos ha faltado valentía, persistencia y docilidad a la gracia para proseguir la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II, impulsada por las Anteriores Conferencias Generales, y para asegurar el rostro latinoamericano y caribeño de nuestra Iglesia” (100h). Prueba de eso son “… algunos intentos de volver a una eclesiología y espiritualidad contrarias a la renovación del Vaticano II” (100b).

De hecho, Medellín entendió el Concilio, en la perspectiva abierta por Pablo VI: “un concilio no termina de manera definitiva con la promulgación de los decretos, pues estos, más que un punto de llegada, son un punto de partida para otros objetivos” (O.R. 06 jul 1969).

Por eso, a la conversión pastoral y a la renovación eclesial, hoy, se presenta la gran tarea de hacer una “segunda recepción” del Vaticano II en el contexto de nuestro Continente, tal como lo hizo Medellín, en su momento y contexto.

Conversión pastoral: directrices a la luz de Aparecida

1. Conversión en la conciencia de la comunidad eclesial

La conversión en la conciencia concierne a cada bautizado en el seno de la Iglesia en el mundo, pues una comunidad es más que la mera suma de sus miembros. Ella también es sujeto e, por lo tanto, objeto de conversión.

a) Vivir un nuevo Pentecostés Para una Iglesia toda ella misionera, ella necesita “desinstalarse de su acomodación, estancamiento y tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente”.

Por eso, “esperamos un nuevo Pentecostés que nos libere del cansancio, de la desilusión y de la acomodación en que nos encontramos” (n. 362).

La firme decisión misionera de promoción de la cultura de la vida, “debe impregnar todas las estructuras eclesiales y a todos los planes de pastoral, en todos los niveles eclesiales, así como toda la institución eclesial, abandonando las estructuras ultrapasadas” (n. 365).

b) La misión en el trinomio Iglesia-Reino-Mundo. Después del Vaticano II ya no se puede concebir la misión fuera del trinomio Iglesia-Reino-Mundo. No hay Iglesia sin el Reino y fuera del Mundo, de la forma con que no hay Reino fuera del Mundo, al cual pertenece la Iglesia.

Los discípulos misioneros están invitados a convertirse al Reino, que significa “someter todo al servicio de la instauración del Reino de la Vida” (n.366) y testimoniar “los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural” (n.212), para transformar la “ciudad actual” en “Ciudad Santa” (n.516).

c) Acoger y colaborar con la obra que el Espíritu realiza, también fuera de la Iglesia. El cristiano, como ciudadano del Reino, es compañero de camino de todas las personas de buena voluntad, pertenecientes a otras Iglesias y credos o simplemente profesantes de un “humanismo ateo abierto al Absoluto”(PP).

Afirma Aparecida que en los valores del Reino en las culturas, en compromisos históricos asumidos en las religiones, descubrimos “la presencia del Espíritu Santo en tierras de misión” (n.374), “más allá de la comunidad eclesial” (n.326); “necesidades urgentes nos llevan a colaborar con otros organismos o instituciones…” (n.384).

d) Hacer del pluralismo, no una apertura, sino un presupuesto
Como el sujeto es plural, el presupuesto es de la alteridad: concebirse en la relación con el diferente. Consecuentemente, en la evangelización no hay destinatarios, sino interlocutores.

Afirma Aparecida que es urgente “descolonizar las mentes”, hacer cesar la lógica colonialista de rechazo y de asimilación del otro, una lógica que no viene de afuera, sino que está dentro de nosotros (cf n.96). Por eso, “anuncio y diálogo son elementos constitutivos de la evangelización” (n.237).

2. Conversión en la praxis personal y comunitaria

Conversión pastoral es esencialmente cambio en el ámbito de las practicas, de la acción eclesial, para que las respuestas dadas por la Iglesia, desde la fe, correspondan a preguntas reales y hagan de la Palabra de Dios “palabra de salvación para nosotros hoy” (DV).

a) Una acción fundada en un encuentro personal con Jesucristo
La misionero y la misión dependen de una experiencia de discipulado, que comienza con el encuentro con el evento Jesucristo (n.243); la propia naturaleza del cristianismo consiste en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo (n. 244). Por eso, Aparecida propone una acción evangelizadora que llegue a las personas, más allá de comunidades masivas, constituidas de cristianos no evangelizados de débil identidad cristiana y poca pertenencia eclesial (n.226a).

b) Pasar de la implantación de la Iglesia a la encarnación del Evangelio.
Evangelizar no consiste simplemente en incorporar personas a una institución, sino, ante todo encarnar el Evangelio en la vida de personas contextualizadas. La Iglesia es consecuencia de la adhesión a Jesucristo y su Reino. No hay cristiano sin Iglesia. Evangelizar es inculturar el Evangelio (n.491), en un proceso, en el cual, el sujeto es quién recibe el mensaje, incorporándolo, según su cultura, en su vida y en sus relaciones.

c) Hacer del ser humano el camino de la Iglesia
El Pueblo de Dios peregrina en la historia, compartiendo “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias” (GS 1) de todos los seres humanos. Cabe, pues, a la Iglesia se descentrar de sus cuestiones internas y sintonizar con las grandes causas de la humanidad. Para Aparecida, “Dios, en Cristo, no redime solo la persona individual”, sino en sus “relaciones sociales” (n.359), por eso, evangelizar es también “engendrar padrones culturales alternativos para la sociedad actual” (n.480).

d) Una evangelización integral, más que proclamar el kerigma
Jesús no es el autor de una salvación a-histórica y espiritualizante – “yo vine para que todos tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Medellín, en la perspectiva de la PP, concibe la salvación no ajena al “pasaje de situaciones menos humanas para situaciones más humanas”. Afirma Aparecida que la obra de la evangelización está ligada a la promoción humana, que lleva a “una auténtica liberación”, integral, abarcando “todo el hombre y el hombre todo” (n.399).

e) La opción por los pobres como seguimiento de Jesús
Afirma Aparecida, con Benedicto XVI, que la opción por los pobres “está implícita en la fe cristológica, en aquel Dios que se hizo pobre por nosotros, para nos enriquecer con su pobreza” (n. 392). Por eso, la Iglesia está “convocada a ser abogada de la justicia y defensora de los pobres”, frente a las intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo (n.395). “Para que sea preferencial necesita traspasar todas las nuestras estructuras y prioridades pastorales” (n.396).

f) Una renovada pastoral urbana. Para una conversión pastoral, se hace necesario:
“un estilo de acción adecuado a la realidad urbana, en su lenguaje, estructuras, prácticas y horarios”; un plan pastoral “orgánico y articulado, que incida sobre el conjunto de la ciudad”; estrategias para llegar a los “condominios cerrados, edificios residenciales y “favelas’”; una mayor presencia en los “centros de decisión de la ciudad, tanto en las estructuras administrativas como en la organizaciones comunitarias” (n.518).

3. Conversión en las relaciones de igualdad y autoridad

El clericalismo, el autoritarismo, la minoridad del laicado, la discriminación de las mujeres y la falta de co-responsabilidad entre todos los bautizados en la Iglesia, son los grandes obstáculos para llevar adelante la renovación operada por el Vaticano II.

a) Pasar del binomio clero-laicos a comunidad-ministerios
Para el Vaticano II no existen dos clases de cristianos – clero-laicos – sino, un único género – los bautizados. Aparecida, con Puebla, habla de la Iglesia como “comunión y participación” (n.213), “casa y escuela de comunión” (n.158). Por eso, la necesidad de participación “de los laicos del discernimiento, toma de decisiones, de la planeación y de la ejecución”, en la obra de la evangelización (n.371).

b) La co-responsabilidad de los bautizados, en una Iglesia toda ella ministerial.
Según el Vaticano II, todo el Pueblo de Dios es un pueblo profético, sacerdotal y regio, que tiene el bautismo como fundamento de todos los demás ministerios. Por eso, urgen procesos de toma de decisiones relativas a la pastoral, que contemplen la participación de todos, en la co-responsabilidad de todos los bautizados en la obra de la evangelización. Destaca Aparecida la necesidad de promover “el protagonismo de las mujeres”, con ministerios, y su “efectiva presencia en las esferas de planeación y decisión” (n.458).

c) Un consistente programa de formación Para una conversión pastoral, se hace necesaria una “decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades” (n.276).

No antes o después, sino “en la misión” (n. 278c). Especialmente “bíblica y en los contenidos de la fe” (n.226), para que, a través de una “formación crítica” (n.486f) y una “consciencia crítica” (n.499), colaboren para la transformación del mundo (n.280d). Los planes de pastoral deben “favorecer la formación de un laicado capaz de actuar como verdadero sujeto eclesial y competente interlocutor entre la Iglesia y la sociedad” (n.497).

4. Conversión de las estructuras “Vino nuevo, en odres nuevos”.

Ver hasta que punto el “ser” de la Iglesia (organización, estructuras) es soporte a su “quehacer” en el contexto actual. Las estructuras son un elemento fundamental de la visibilidad de la Iglesia, pus, afecta su carácter de sacramento. Las estructuras son también mensaje.

a) Una Iglesia “casa de los pobres” Las estructuras sociales injustas de la sociedad desafían las estructuras pastorales, que no consiguen responder a las necesidades de los necesitados. Para Aparecida, la opción por los pobres es preferencial y, por eso, debe “atravesar todas las nuestras estructuras y prioridades pastorales” (n.396). La Iglesia, como “casa de los pobres” (n.8), “Iglesia samaritana” (n.26), debe criar estructuras abiertas a acoger a todos (n.412), estructuras en perspectiva de vida en abundancia (n.121).

b) Una pastoral social estructurada, orgánica e integral
Para Aparecida, para asumir con nueva fuerza la opción por los pobres, todo proceso evangelizador precisa ser de promoción humana y buscar la auténtica liberación, sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad (n.399), Por eso, cabe “promover renovados esfuerzos para fortalecer una pastoral social estructurada, orgánica e integral, que con la asistencia y le promoción humana, se haga presente en la nuevas realidades de exclusión y marginación”, “en donde la vida está más amenazada” (n.401).

c) Crear comunidades de tamaño humano. Expresión de una Iglesia que quiere asumir con más fuerza la opción por los pobres son las pequeñas comunidades eclesiales o de base, para Medellín, “célula inicial de estructuración eclesial y foco de evangelización” (n.178). Teniendo “la Palabra de Dios como fuente de su espiritualidad”, “demuestran su compromiso evangelizador e misionero entre los más sencillos y alejados y son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios, a favor de la vida, en la sociedad y en la Iglesia” (n. 179).

d) Renovar la parroquia. La parroquia es célula viva de la Iglesia, pero necesita una vigorosa renovación, para que sea:
• espacio de iniciación cristiana;
• educación y celebración de la fe, abierta a la diversidad de los carismas, servicios y ministerios;
• organizada de manera comunitaria y responsable;
• integradora de los movimientos;
• abierta a la diversidad cultural e a proyectos pastorales supra-parroquiales y de las realidades circundantes (n.170)

Llevando en consideración sus dimensiones, es aconsejable su sectorización en unidades territoriales menores, con equipos de animación y coordinación que permitan una mayor proximidad a las personas y grupos que viven en la región. Dentro de estos sectores, es aconsejable también, la creación de grupos de familias, que pongan en común su fe y las respuestas a sus propios problemas (n.372).

e) Una acción pastoral pensada. La renovación eclesial pasa por el esfuerzo de una pastoral pensada.

Por eso, el plan pastoral diocesano y en los diferentes niveles, debe ser la respuesta consciente e eficaz, para atender a las exigencias del mundo de hoy, con indicaciones pragmáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo. Los laicos precisan participar del discernimiento, de la toma de decisiones, de la planeación y de la ejecución (n.371).

Agenor Brighenti (Brasil)Agenor Brighenti

benedicto XVI

Diaconía de la cultura en el continente digital
Benedicto XVI recibió a los participantes de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, presidido por el arzobispo Claudio Maria Celli, que en estos días analizaron el papel de las nuevas tecnologías en ese sector.

"Efectivamente -dijo Benedicto XVI, la cultura moderna, se asienta, antes que en los contenidos, en el hecho mismo de la existencia de nuevas formas de comunicar que utilizan nuevos lenguajes, se sirve de nuevas técnicas y crea nuevas actitudes psicológicas. Todo ello supone un reto para la Iglesia, llamada a anunciar el Evangelio a la humanidad del tercer milenio, conservando su contenido inalterable, pero haciéndolo comprensible también gracias a instrumentos y modalidades afines a la mentalidad y la cultura de hoy".

De ese modo, la Iglesia ejerce lo que podríamos llamar una "diaconía de la cultura" en el actual "continente digital", recorriendo sus caminos para anunciar el Evangelio, la única Palabra que puede salvar al ser humano. Toca al Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales la tarea de profundizar en los elementos de la nueva cultura de los medios, empezando por los aspectos éticos, y la de ejercer un servicio de orientación y de guía para ayudar a las Iglesias particulares a percibir la importancia de la comunicación, que representa un punto clave e irrenunciable de cualquier plan pastoral".

En el año sacerdotal, el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la palabra”. Puede consultarse su texto en este enlace.

AECA

XXVIII Jornadas y Asamblea de la AECA
«JALONES PARA UNA PEDAGOGÍA DE LA EXPERIENCIA DE DIOS» es el tema de las XXVIII Jornadas y asambleas de la Asociación Española de Catequetas que va a reunirse en Madrid entre el 3 y el 5 de diciembre de este año. Habrá exposiciones y grupos de trabajo acerca de la pedagogía de la experiencia de Dios. Además, se cuenta con la presencia de nuestro colaborador del ISCA, el P. André Fossion, quien va a disertar acerca de “La necesaria revisión de las representaciones religiosas hoy”.

Cardenal Bergoglio

Los Obispos deben promover el encuentro del pueblo con Dios
“Somos débiles pero queremos, todos los días, abrir nuestro corazón a la misericordia del Señor para servir mejor y ayudar al encuentro de Dios con su pueblo, para esforzarnos por mantener abiertas las puertas del Templo del que fluye el agua vivificante y salvadora” dijo el cardenal Jorge Mario Bergoglio en la apertura de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), “Aparecida nos pide que nos encontremos con Jesucristo Vivo y sirvamos a nuestro pueblo fiel en ese encuentro.

Ésta ha de ser fundamentalmente nuestra conversión pastoral que nos lleva a alejar de nosotros actitudes caducas que impiden la entrada al Templo. Jesús nos llama a ser pastores de pueblo y, si se lo pedimos, nos librará de la tentación de convertirnos en mundanos, en clérigos de estado. Él camina con nosotros, entra al Templo con nosotros; en su compañía tenemos la certeza de que no nos va a echar”.

ENADIR 2009

ENADIR 2009
Entre los días miércoles 28 y el sábado 31 de octubre se llevó a cabo el 43º ENADIR (Encuentro Nacional de Directores de Catequesis) con el lema "Gestando el III Congreso Nacional." En un clima muy festivo llegaron al Centro Loyola en San Miguel alrededor de 180 delegados de todas las regiones del país. El Objetivo del encuentro fue ahondar desde la reflexión y la oración las tres notas fundamentales de la Iniciación Cristiana: el Misterio, la Pascua y la eclesialidad. En el tiempo de escucha ayudaron Mons Shevchuk, de la Eparquía Ucraniana en Argentina quien presentó los símbolos de la Iniciación Cristiana en el rito bizantino. El Cardenal Estanislao Karlic ayudó a profundizar el Misterio y la Pascua y Mons José María Rossi presentó líneas concretas para renovar la catequesis en una eclesiología de comunión. El tiempo de celebrar, alabar al Señor y la búsqueda de caminos para que la tarea del catequista sea más fecunda hizo de este ENADIR una fiesta. En camino al IIIº Congreso Catequístico Nacional -que se celebrará en el 2012- ya se está en marcha.

ENCA 2010
El Área Adultos de la Junta Nacional de Catequesis invita al Encuentro Nacional de Catequesis de Adultos 2010: “Catecumenado Siglo XXI - Para seguir reflexionando la propuesta del Catecumenado de Adultos”. El encuentro va a realizarse entre el 30 de abril y el 2 de mayo en la Casa de Retiro Sagrado Corazón - Castelar (Bs. As.) Podemos inscribirnos en jnc_area_adultos@yahoo.com.ar
 
 
Acerca de la nota “Leer Catechesi Tradendae en época de Aparecida”, recibimos mensajes como este:
 

Agradecidos con su información y toda la riqueza en artículos que recibo. En realidad ha sido un documento, a veces como tantos, que quedan sólo como parte de la historia y no como parte del caminar renovar cotidiano de tan esencial tarea.
Gracias y mi oración por el éxito de su trabajo.

  Juan Manuel Chagolla López
jmchagoll@hotmail.com
 


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