Permítanme, para comenzar, expresarles mi sorpresa y también mi placer por encontrarme aquí y poder conversar con ustedes acerca de algunas cuestiones catequéticas. Tengo el sentimiento de ser como una especie de “dinosaurio” un poco perdido en el tiempo, que ha venido a indagar en las apreciaciones y miradas de los contemporáneos de esta época. Ustedes tienen también, en consecuencia, todo el derecho de sorprenderse por ver llegar a este Coloquio a un “animal” de otra época. Espero solamente que esto no sea demasiado penoso para ustedes… Pero debemos este reencuentro al Director del ISPC, que ha insistido para que yo esté presente aquí, con ustedes, en este Coloquio, con ocasión del trigésimo aniversario de la publicación de Catechesi tradendae. Aquí centraremos nuestra atención y lo haremos en tres momentos:
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El texto y su contexto; |
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el pre - texto, es decir aquello en lo que reposa el texto, puesto que lo implica y, finalmente… |
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el post - texto, que hace referencia a las cuestiones que pueden abrirse a partir de él. |
1. El texto y su contexto
1.1. Un sínodo sobre la Catequesis
El Director del ISPC ha insistido para que yo estuviera con ustedes y he aquí algunas razones: formé parte de la comisión preparatoria del Sínodo de 1977 y participé en ese Sínodo. Como ustedes saben, Catechesi tradendae es una “Exhoración Apostólica”, que recogió los trabajos del Sínodo. Se trata de un texto al que se llega al término de un largo proceso:
- preparación con el envío del cuestionario a todos los Episcopados del mundo;
- redacción de un documento preparatorio llamado “Lineamientos”, que sirvió de base para las discusiones del Sínodo;
- síntesis que fue enviada previamente a los que habían participado en el Sínodo;
- conclusiones;
- envío de dichas conclusiones al Papa.
A este proceso cabe sumar “El mensaje de los obispos al Pueblo de Dios sobre la Catequesis” y finalmente la publicación de Catechesi tradendae. El Papa Pablo VI, que había convocado y presidido el Sínodo, falleció antes de su publicación. Su sucesor, Juan Pablo I, no tuvo más que un breve pontificado. Fue, entonces, Juan Pablo II quien concluyó el proceso con el texto que hoy nosotros conocemos y cuyo trigésimo aniversario hoy estamos recordando. El entonces Cardenal Wojtila había presidido la comisión preparatoria y, además, había acompañado todo el proceso.
Mi propósito no es hacer la historia de este texto. No me propongo hacer una historia anecdótica, en la que se pueden vislumbrar perspectivas más amplias. Este texto pretende ubicar este documento entre los documentos oficiales, verdaderamente no tan numerosos, concernientes a la Catequesis en la Iglesia Católica. Podemos, además, volvernos hacia Catechesi tradendae como hacia un momento de la historia de la Catequesis, un hito fecundo, un indicador que marca el camino. Treinta años han pasado y ellos nos permiten una mirada en perspectiva. ¿A partir del punto en el que estamos hoy, qué podemos entender de este texto? Entenderlo eventualmente para nuestro beneficio, para el bien de la Catequesis en la Iglesia de hoy. ¿Qué líneas podemos trazar que abarquen estos treinta años?
1.2. Treinta años
A lo largo de estos treinta años muchos acontecimientos se han visto en la historia del mundo y lo mismo podemos decir de todo lo ocurrido a lo largo de más de dos mil años de historia cristiana. ¿En qué mundo estábamos en 1977, cuando se desarrolló el Sínodo, y después en 1979, cuando Catechesi tradendae vio la luz? ¿Es el mismo mundo de hoy? Seguramente, si y, al mismo tiempo, no lo es. Tratando de evocar aquella época, dos cosas que simbolizan bien las diferencias, me vienen al espíritu: hace treinta años no existía Internet y el muro de Berlín no había sido derribado. Estos dos elementos nos muestran, simplemente, que vivíamos en otro espacio político, social, cultural y también religioso.
Espacio político y social: el mundo estaba dividido en dos y el conflicto entre los grandes podía también estructurar la existencia de los individuos y de las naciones. Las relaciones próximas tanto como las internacionales estaban comandadas por un conflicto fundamental, la guerra fría. Este conflicto comandaba todos los demás: la descolonización, el advenimiento de nuevas naciones, algunos movimientos revolucionarios…La vida de millones de seres humanos durante esas decenas de años dependía de esa bipolaridad. Se estaba de un lado o del otro, con todos los componentes y convicciones que cada uno de ellos implicaba. Si bien, en esa época hablábamos del “tercer mundo”, para designar a los países que no pertenecían a ninguno de los dos bloques que estaban enfrentados en la guerra fría, las fronteras estaban bien marcadas y, con ellas, el rol del poder y de las autoridades. Cada uno sabía de qué lado estaba. “Terrorismo” era una palabra desconocida. La ilusión residía en que la emigración era un fenómeno transitorio. La palabra “mundialización” (globalización) no formaba parte del vocabulario cotidiano.
El “mayo francés del ‘68” había sacudido el dispositivo, pero la estabilidad del orden político, social y religioso parecía asegurada por mucho tiempo. Esos años fueron aquellos en los que Francia estaba todavía bajo el influjo de las décadas gloriosas (1945 – 1975). A pesar del conflicto del petróleo en 1973, el optimismo era de rigor. Eran años de prosperidad en los que reinaba la convicción de que la miseria iba a disminuir a medida que aumentaba la riqueza. En la lucha por el progreso, cada uno de los protagonistas: el Este y el Oeste pretendían tener la llave del porvenir. Un obispo de Polonia me decía en aquel entonces: “Tenemos comunismo para cinco siglos, será mejor que nos acostumbremos”. Relaciones de estrategias, negociaciones, ajustes…
Al mismo tiempo, nada comparable a Internet estaba a disposición del público, tampoco lo estaba la PC, ni el teléfono móvil ni ninguno de esos elementos tecnológicos que hoy habitan nuestra cotidianidad. La difusión de los saberes, de las tradiciones y de las experiencias llevaba su tiempo y se hacían laboriosamente. Las comunicaciones no tenían la inmediatez a la que hoy estamos acostumbrados. Culturalmente, también, el espacio era diferente. Nos manejábamos con la máquina de escribir y con los dictados a la secretaria; dependíamos del correo postal que nos hacía esperar semanas y, a veces meses, antes de la llegada de una respuesta; utilizábamos una enormidad de tiempo para buscar las informaciones… Wikipedia y Google no existían… El espacio físico y cultural no aparecía entonces tan condicionado por la mirada que sobre ellos tiene Internet y el mundo de la información, pero al mismo tiempo era menos confuso. Las fronteras intelectuales y culturales estaban bien definidas y transgredirlas entrañaba un riesgo. Las crisis en diversos campos (Liturgia, Teología de la liberación, Catequesis…) son una buena ilustración.
En Francia, para hablar de la Catequesis, la gran mayoría de los chicos era todavía catequizada en los organismos parroquiales y escolares que tenían la solidez proveniente de siglos en los que esto se realizaba de este modo. A partir de San Vicente de Paul, la Comunión solemne era acompañada por la renovación de las promesas bautismales y de este modo se concluía la Catequesis de la infancia.
La Catequesis comenzaba, poco a poco, a movilizar a muchos laicos y así la ésta comenzó a ser también Catequesis de adultos. Había cuestionamientos y dificultades, sobre todo en cuanto a la comunicación y a la motivación, que parecían relacionarse más bien con cuestiones pedagógicas y de método, es decir con cuestiones del hacer catequístico. Se percibía la necesidad de ajustar, de crear, de formar… Por eso, la multiplicación de programas, directorios y líneas de orientación. La multiplicación, también, de experiencias pedagógicas y de aquello que se ha dado en llamar “la Catequesis renovada” o el “movimiento catequístico”.
El suelo permanecía firme y se sabía qué hacer; pero no todo era cuestión de tiempo, de energía y de buena voluntad. El Sínodo convocó a más de doscientos obispos llegados desde distintos lugares del mundo, por cierto, no con pocas dificultades. Realizando recientemente una síntesis de sus aportes, se podía observar claramente el cuidado en la continuidad en lo que había iniciado el Concilio.
El Concilio había terminado diez años antes. La institución católica aparecía sólida. Un nuevo Papa acababa de llegar precisamente de la frontera radical. Hombre de la comunicación y de los medios, su elección expandió las fronteras políticas y culturales. Catechesi tradendae es uno de sus primeros textos. Una buena clave para leerlo consiste en ver cómo articula, por un lado, la estabilidad y, por el otro, la novedad que surge. El orden y el movimiento. Ése es el punto de vista que yo les sugiero que adopten. Catechesi tradendae propone una visión que se refiere a la Catequesis clásica y trata de integrar la novedad, avalándola. Intentemos asumir esta visión en el texto, después de resituarlo dentro de la historia a lo largo de la modernidad, para poder ver luego, en la tercera parte, las cuestiones que pueden abrirse a partir de él.
1.3. Un texto dialéctico
Cuando uno realiza una lectura espontánea de Catechesi tradendae tiene una extraña impresión. Se tiene la impresión de un texto que se desdobla, de un texto fracturado. Para decirlo de otra manera, la Catechesi tradendae parece querer seguir dos líneas que hacen a dos visiones distintas y opuestas que constituyen un mismo y único documento. Encontramos una suerte de desdoblamiento en el discurso. Por un lado, abundan las afirmaciones principiales y las normativas. Así las expresiones “es necesario” y “se debe” aparecen más de cincuenta veces… (“doit”, 32 y “il faut”, 18 en el texto autorizado en francés), prácticamente en cada párrafo. Pero al mismo tiempo, ellas son seguidas de infinitos matices, como si el enunciado del principio apelara inmediatamente a la evocación de la diversidad y de la complejidad de las situaciones en las que, efectivamente, el Sínodo se había realizado. Las expresiones “il faut “y “on doit “están acompañadas por otras expresiones como, por ejemplo, “dependiendo de…” y “pero…”
El texto afirma fuertemente un cierto número de imperativos y de evidencias y, al mismo tiempo, no puede ignorar que no son así, que las cosas en lo cotidiano no son tan simples. En síntesis: principios, por una parte, y realidad, por la otra. Visión principial y visión empírica que el texto trata de conjugar sin logar articularlas siempre.
Un ejemplo entre otros: “La peculiaridad de la Catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha suscitado la conversión, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio de un conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Nuestro Señor Jesucristo. Pero en la práctica catequética, este orden ejemplar debe tener en cuenta el hecho de que a veces la primera evangelización no ha tenido lugar…” (19). Hay, de un lado, un orden ejemplar de conocimientos sistemáticos y, del otro, unas situaciones prácticas que el texto detalla para arribar a estos binomios:
- una enseñanza sistemática se opone a una enseñanza ocasional o improvisada,
- una enseñanza sobre lo esencial y una enseñanza sobre cuestiones más controvertidas,
- una enseñanza completa que no deja atrás el primer anuncio…
Veamos: ordenada, sistemática, centrada sobre lo esencial, por un lado, se oponen a improvisada u ocasional, parcial, controvertida…Las mismas palabras cambian de sentido sobre uno u otro registro. Así, por ejemplo la memoria se refiere, al mismo tiempo, a la técnica de la repetición (55) como a la memoria profunda de la Iglesia (22). La palabra enseñanza también aparece con diversos registros. Es, a la vez, enseñanza de la Revelación de Cristo y de la Iglesia y la operación pedagógica de la transmisión de saberes. Del mismo modo, la Catequesis es doblemente enseñanza: desde el punto de vista teologal y desde el punto de vista pedagógico. Ambos aspectos están supuestos y se conjugan. Esta suerte de dualidad en el texto manifiesta que una visión principal, unificada y homogénea de la Catequesis ya no es posible.
En esta línea la Catechesi tradendae tiene un especial cuidado en no dar una definición de Catequesis. No se puede determinar la acción catequética partiendo de una definición a priori. Es preciso tener conjuntamente las situaciones y las finalidades, las operaciones y la visión. Es preciso organizar los distintos puntos de vista que los obispos manifestaron en el Sínodo. Es preciso partir de un eje. Desde la enseñanza de Cristo, el documento intenta describir los distintos aspectos de la Catequesis. Para ser fiel al Sínodo, no puede hacer otra cosa, pero esto ha hecho del texto un texto dialéctico.
En ese sentido la Catechesi tradendae refleja bien la realidad de entonces e insinúa la de hoy. Es posible formular la hipótesis siguiente: CT arriba al término de la Catequesis clásica y, al mismo tiempo, se ve en la coyuntura de percibir que esa Catequesis ya no corresponde a las nuevas situaciones y a su compleja diversidad. Una Catequesis ideal, que no puede englobar todo el espacio ni homogeneizar todas las situaciones. Se tiene la impresión de que, a partir de un centro y a través de un movimiento centrífugo, CT se esfuerza por “estirar” al máximo el modelo principal, al cual ella se refiere, sin llegar totalmente de ajustarse a la realidad. El modelo ha perdido su hegemonía y su carácter englobante. Ya no cubre el espacio social ni el espacio cultural. En un espacio social todavía estable al que los medios ya empezaron a aportar cierta movilidad y también en una Iglesia afianzada en la que las pedagogías nuevas introducen sus prácticas inéditas, Catechesi tradendae trata de asumir la responsabilidad de ensamblar lo antiguo y lo nuevo desde la dualidad de un texto dialéctico. Es así que intenta referirse a unos principios que hacen a la Catequesis clásica. De este modo aparece la norma, pero localizada en el tiempo y en la situación.
Jacques Audinet,
Institut Catholique de Paris
(Traducción libre y directa del Francés, realizada en el ISCA,
a partir del texto enviado por el Padre Darío Gustavo Gatti
del Instituto Raspanti, Haedo, Prov. de Buenos Aires, Argentina). |