Año 6 • Nº 85

Septiembre 2008

Cuando las revistas prometen el “todo”, solo ofrecen partes. Por ejemplo, si la nota de tapa anuncia “En este número, todo el deporte olímpico”, solo aparecerá la foto de un saltador de garrocha y unos nadadores, un reportaje a un equipo triunfador y algunos cuadros estadísticos. Pero es lógico. Reflejar el “todo” de un evento es una tarea imposible.


Se nos ocurre hacer esta reflexión porque quisiéramos escribir para ustedes una nota que se llamara de “Todo sobre las IV Jornadas Nacionales de Catequética”, pero sabemos que es imposible. Nos encantaría contagiar la vivencia de estas últimas semanas.

Podemos contar solamente algunas partes: la buena predisposición y la participación del nuestros amigos catequistas, los aportes reflexivos de Álvaro Ginel y André Fossion (algo de eso pueden leer en nuestra nota larga). Monseñor Eichhorn, presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis, agradeciendo la presencia y el trabajo de los catequistas (“…esto es meter el arado y abrir surco donde después va a caer la semilla”). El clima de comunidad fraterna y la seriedad del trabajo en Azul, con la visita de Mons. Hesayne y el acompañamiento de Mosn. Hugo Salaberry. Las personas de todo el mundo que pudieron participar por medio de la web observando las charlas y opinando en el chat. La atenta escucha de las ponencias y el apasionamiento de las charlas en grupo de Buenos Aires, Mar del Plata y San Isidro.

Algo de esto –ya que no el “todo”- va a estar presente en nuestro sitio web, donde iremos compartiendo textos que reflejan de lo observado, lo reflexionado y lo vivido. La Semana de Reflexión Catequística en la Argentina y las IV Jornadas Nacionales de Catequética continúan presentes. Gracias a todos los que nos acompañaron.

Mariano Nicolás Donadío
comunicándonos@isca.org.ar

El nuevo paradigma de la catequesis a partir de la comunidad y de la formación de los catequistas


I. ¿Un nuevo paradigma catequético?

Un paradigma catequético es una manera global de concebir, pensar y también de practicar la catequesis de una manera adaptada a un contexto sociocultural y religioso particular. En otras palabras, un paradigma catequético es un modelo fundamental de catequesis que vale en un conjunto sociocultural y religioso determinado. Por ejemplo, se habla del paradigma catequético tridentino, que viene desde el Concilio de Trento, en siglo XVI. Este concilio fomentó una catequesis del conocimiento (lo que debemos creer) y de la práctica (los sacramentos que debemos recibir y las mandamientos que debemos observar); en un contexto de cristiandad donde la fe era natural, pero motivo de gran división entre los cristianos protestantes y católicos. La catequesis, en este paradigma tridentino, era una catequesis esencialmente del saber, de la instrucción que se impone por la autoridad del Magisterio que enseña la verdadera doctrina para la salvación. Estas perspectivas abrieron el tiempo de los pequeños catecismos por preguntas y respuestas que entraron en América Latina con los misioneros y que duraron hasta el concilio Vaticano II.

Un cambio de paradigma catequético se produce en un contexto de cambio global, cuando aparecen nuevos retos sociales y religiosos en una sociedad en plena transformación. Por ejemplo, durante los años sesenta, se habló del paradigma catequético antropológico en el cual el problema fundamental de la catequesis es la correlación entre la vida y la fe, en un contexto donde la fe no era ya natural, pero más bien, una decisión de libertad, una decisión iluminada por la razón; en un contexto de secularización creciente. En este paradigma antropológico, la catequesis entró en debate con la razón, con la experiencia humana, para iluminar la vida y transformarla a la luz de la fe. El acto de fe aparece aquí como un acto libre, responsable y razonable. Eso es, en pocas palabras, el paradigma antropológico, también conocido como “existencial”.

Seguramente, estamos hoy en un tiempo de transformación cultural, a nivel local como también a escala mundial, que nos conduce hacia un nuevo paradigma catequético. Lo sabemos, hay un mundo que se va y un mundo que viene; con nuevas tecnologías, nuevos medios de comunicación, con sus efectos de individualización como de universalización. Vivimos, sobre todo en las grandes ciudades, en un contexto de pluralismo cultural, de pluralismo religioso, de pluralismo de las convicciones. La individualización lleva con ella una toma de distancia con relación a las instituciones, tanto políticas como eclesiales. Hay nuevos retos a escala mundial: la crisis energética, la crisis alimentaría, la crisis medioambiental y climática. Sí, indudablemente, un mundo se va, y otro mundo viene. Hay un cristianismo que muere y un cristianismo que viene. Hay un paradigma catequético que se va y otro que viene. Sí, estamos en un tiempo de crisis; es decir, un tiempo de cambio global donde cosas se mueren y otras nacen. Un tiempo de crisis, en efecto, es tiempo de muerte y, también, un tiempo de creatividad, invención y renovación.

II. El nuevo paradigma catequético: sus cuatro retos

¿Cuál está pues el nuevo paradigma catequético que está naciendo? No tengo una palabra única para definirlo. Pero diría que el nuevo paradigma catequético es -a la vez- comunitario, misionero e iniciático. Y para precisarlo, querría aquí mencionar cuatro retos, cuatro tareas fundamentales para la catequesis del mañana.

a. El reto de la comunidad. Por una catequesis permanente de las comunidades orientada hacia la proclamación de la fe pascual.

Esta primera propuesta me parece ser el fermento principal de toda renovación catequética actual. Consiste en considerar que las comunidades, como tales, son las destinatarias de la catequesis. El Directorio Catequético General de 1971 ya lo destacaba: «En la actividad pastoral, la catequesis es una forma de acción eclesial que trata de llevar a la madurez de la fe tanto a las comunidades como a los individuos» (Nº 21). Y agregaba: «La catequesis se dirige a la comunidad sin olvidar a los fieles en particular» (Nº 31). En esta misma línea, el nuevo Directorio General para la Catequesis de 1997 establece: «La atención a cada una de las personas no debe hacer olvidar, sin embargo, que la catequesis tiene como destinataria a la comunidad cristiana, en cuanto tal, y a cada uno de sus miembros en particular» (Nº 168). Lo que está en juego es que las comunidades ofrezcan a todos un medio portador de la fe, una inmersión en la expresión de la fe, en la oración, en los compromisos de la comunidad cristiana».

Afirmar que la comunidad es destinataria de la catequesis es una invitación a superar una catequesis que se limita a los niños y a los adolescentes, para ir hacia una catequesis que se extienda a la comunidad como tal. En realidad, se trata de establecer fórmulas catequéticas comunitarias, intergeneracionales, sin restricciones, abiertas a todos los miembros de la comunidad, sea cual sea su edad.

¿Pero cómo concebir en la práctica esta catequesis para las comunidades? Dos mediaciones me parecen posibles: primero, valerse del ciclo litúrgico para desplegar todas sus virtualidades catequéticas y, segundo, elegir un tema para desarrollar a lo largo del año.

El ciclo litúrgico constituye para la catequesis de la comunidad un punto de apoyo esencial. El ciclo litúrgico es una narración de la historia de salvación que nos invita a participar como protagonistas en esta historia de salvación, de forma que nuestra propia historia se convierta en una historia santa. Desde este punto de vista, la catequesis de la comunidad valorará todas las potencialidades catequizantes del ciclo litúrgico.

La comunidad también podría elegir un tema para cada año. El tema escogido se profundizaría a lo largo del ciclo litúrgico mediante un conjunto de medios y actividades. Estos medios pueden incluir "tiempos fuertes" en los que se invite a la comunidad a reunirse durante una mañana, una tarde o un día entero para un tiempo de reflexión, de convivencia y celebración. También podrían realizarse ciclos de conferencias o grupos de reflexión en torno a la temática elegida; o bien un peregrinaje, una marcha comunitaria, una exposición artística, carteleras en la iglesia, una selección de textos para la lectura, etc.

Estas actividades ofrecidas a todos y para todos los miembros de la comunidad a lo largo del año litúrgico, estarán orientadas hacia la proclamación de fe de la comunidad durante la vigilia pascual y en el día de Pascua. Desde este punto de vista, la catequesis de la comunidad está completamente orientada hacia la maduración de la fe pascual y hacia su proclamación solemne durante la vigilia pascual.

El objetivo de esta catequesis comunitaria consiste en poner la comunidad en movimiento para el provecho de todos y todas. Las comunidades así catequizadas se convertirán en comunidades cada vez más catequizantes, es decir capaces de apoyar el despertar de la fe de los niños y las niñas; de los jóvenes y adultos que se les acerquen.

b. El desafío de la diversidad. Por una catequesis diversificada que ofrezca variados caminos para avanzar en la fe.

Esta segunda propuesta está en estrecha conexión con la primera, ya que las fórmulas de catequesis comunitaria favorecen, al mismo tiempo, la aparición de catequesis específicas y diversificadas, y éstas, a su vez, enriquecen la catequesis comunitaria. Esta diversificación de la catequesis es en la actualidad una necesidad ineludible. El caminar de la gente, su medio de vida, sus raíces culturales o étnicas, sus cuestionamientos y aspiraciones son tan variados, que hoy es imposible proponer un itinerario único, Es necesario crear itinerarios específicos adaptados a cada situación.

Desde esta perspectiva se pueden distinguir varias propuestas catequéticas.

Existen catequesis que varían según su función despertar, iniciación, reiniciación o maduración. Las catequesis del despertar y de la iniciación, como en el catecumenado, por ejemplo, se sitúan allí donde la adhesión de fe y la inserción en la comunidad cristiana toman forma. Las catequesis de maduración van dirigidas a los cristianos seguros de su fe para que puedan profundizarla.
Hay catequesis que varían según las dimensiones de la vida cristiana (cree /celebrar/vivir; fe/esperanza/caridad). Algunas catequesis, en efecto, se centran más en la inteligencia de la fe. Otras se centran más que todo en la liturgia y en los sacramentos. Otras se concentran más bien en la ética, en la acción por la humanización de la sociedad.
Hay catequesis que varían según los lugares la familia, la parroquia, la escuela, los media.
Hay catequesis que varían según las modalidades técnicas y organizativas catequesis por grupos de edad o intergeneracionales; catequesis individuales, en pequeños o en grandes grupos; catequesis de corta o de larga duración; catequesis locales o en red, etc. Hay catequesis que tienen lugar en sitios eclesiales muy conocidos y catequesis que se llevan a cabo en lugares donde se desenvuelve la vida social o familiar. Hay catequesis que se realizan al ritmo de las fiestas eclesiales y otras que se desarrollan paralelas a los acontecimientos de la vida social o familiar.

Seguramente una comunidad no podrá hacerlo todo. A cada comunidad parroquial le corresponde trazar su camino, teniendo en cuenta sus posibilidades.

c. El reto de la misión. Por una catequesis para quienes se inician y para quienes se reinician en la fe, abierta al entorno social.
En Bruselas, por ejemplo, según las ultimas estadísticas, solo el 50% de los recién nacidos van a recibir el bautismo. Es decir que, en los años que vienen, tendremos una gran parte de la población no-bautizada. Para esta población, hay que preparar y ofrecer caminos o propuestas catecumenales, de preparación al bautismo y a la vida cristiana.

Es decir que, en la presente situación, la catequesis no es separable del contexto de la evangelización e incluso de la primera evangelización. Actualmente, en efecto, la cuestión que se plantea es la del acceso a la fe. En este contexto, toda catequesis es inevitablemente misionera. Precisamente, la tercera propuesta que voy a formular pone específicamente de relieve esta exigencia misionera de la catequesis: se refiere al acompañamiento catecumenal de los nuevos creyentes que caminan hacia el bautismo, como también al acompañamiento de aquellas personas que, a pesar de haber sido bautizadas, descubren o redescubren la fe en la edad adulta. Para evitar toda confusión, lo que voy a desarrollar no se refiere en ningún momento, al "neocatecumenado", el cual es un camino de renovación espiritual.

Hace ya 40 años, el Concilio Vaticano II pedía a los obispos restablecer el catecumenado de los adultos. Esta revalorización del catecumenado de adultos es indudablemente fundamental en la ciudad secular de nuestros días, emancipada de la tutela clerical y donde la religión ya no ejerce el papel de fundamento de la sociedad. El catecumenado se esfuerza en asumir la condición peregrina de nuestros contemporáneos, poniéndose al servicio del engendramiento de esta fe libre y personal. Así pues, en el corazón mismo de la ciudad secular, el catecumenado se propone ofrecer espacios de encuentro, intercambio y diálogo para permitir a los ciudadanos que lo deseen, avanzar en la fe y hacia el bautismo, con el apoyo amistoso de cristianos.

En este espíritu catecumenal, la catequesis de reiniciación es igualmente decisiva. Son muchas las personas, bien lo sabemos, que se han distanciado de la Iglesia, cansadas de un cristianismo que no les permitía vivir plenamente, y de la cual se liberaron para crecer en humanidad. Con ellas, debemos construir espacios para compartir –y, si fuere el caso, para el perdón espacios donde juntos podamos redescubrir la frescura de la Buena Noticia, más allá de las sombras y las barreras que la hayan desvirtuado.

En realidad, el catecumenado de adultos y los espacios de reiniciación en la fe ya existen, aunque en forma embrionaria. Por eso, el reto que debemos enfrentar, es convertir el catecumenado y la reiniciación en la fe en una catequesis ordinaria, habitual y cotidiana.

d. El reto de la iniciación de los jóvenes. Por una catequesis inicial de tipo iniciático.
El cuarto reto es el de la catequesis inicial de los niños y adolescentes. Esta catequesis de los niños y adolescentes sigue siendo, por supuesto, una exigencia esencial. ¿Pero cómo concebirla en el mundo que se acerca? Lo que está en juego, me parece, es darle una forma verdaderamente iniciática a la catequesis de las jóvenes generaciones. A este respecto, así como lo destacan los textos de la Iglesia, en particular Nº 90 del nuevo Directorio General para la Catequesis, la catequesis de los jóvenes bautizados tomará el catecumenado como modelo y se dejará inspirar por sus elementos esenciales.

Cuáles son los principios, los rasgos de una catequesis iniciática, de una catequesis que se inspira del modelo catecumenal. Hay mucho que decir sobre lo iniciático, pero destaco aquí, al menos, cuatro rasgos de la catequesis iniciática:

1. Una catequesis iniciática favorece la experiencia, la inmersión. La catequesis tendrá siempre un aspecto de instrucción y de enseñanza. Pero aunque este aspecto didáctico logre hacer comprensible la fe, no basta para que ésta llegue a ser deseable. Además es necesario ver, tocar, sentir..., ya que la percepción de la fe pasa también por los sentidos. Un estudio de Québec-Canadá demuestra que son tres las condiciones favorables al despertar de la fe de los niños y adolescentes: relaciones fraternas humanizantes, testigos significantes, actividades interesantes. En este sentido, los procesos iniciáticos involucran todo el ser, haciéndole experimentar una vivencia mediante la inmersión en la realidad que se va a vivir: inmersión comunitaria, inmersión litúrgica, inmersión en el compromiso por los pobres y un mundo mejor. El texto con las orientaciones de la catequesis de los obispos de Francia habla, a este respecto, de "baño eclesial". Esta inmersión deriva de la pedagogía evangélica del "venid y ved". En esta óptica iniciática, el catequista no es solamente un testigo, un instructor, un animador, un compañero; es también un "mediador", es decir, el que hace descubrir el medio comunitario, pone en relación, establece vínculos personales y favorece así la aparición de un sentimiento de pertenencia a la comunidad cristiana. El (la) catequista es quien actualiza las virtualidades catequizantes de toda la comunidad.

2. Una catequesis iniciática es mistagógica. Es decir una catequesis que hace vivir una experiencia y después que reflexiona sobre la experiencia. Es la inmersión en la comunidad, en las celebraciones, en los compromisos para un mundo mejor que alimenta la reflexión. La reflexión surge de la inmersión y profundiza lo que fue vivido. En este sentido, conviene prever en el proceso de iniciación, tanto la catequesis de preparación à los sacramentos como la catequesis que sigue los sacramentos. Al respecto, sería muy oportuno favorecer las catequesis postsacramentales, las cuales se caracterizarían por abrir espacios para el diálogo entre jóvenes y adultos; lo que implicaría el mutuo testimonio de fe, beneficiándose así, tanto los unos como los otros.

3. Una catequesis iniciática apuesta a la libertad de avanzar a través de una amplia gama de posibilidades. Hemos estado acostumbrados a una catequesis que ofrece cursos uniformes, con etapas que deben finalizarse a edades determinadas. Pero cabe aquí preguntarse si esta programación preestablecida favorece suficientemente el deseo y la libertad de los catequizandos. Nos lamentamos cuando muchos adolescentes ejercen su libertad al término de la iniciación cristiana, abandonando toda práctica. Más vale, pues, favorecer el ejercicio de la libertad desde el comienzo del proceso catequético.
La propuesta catecumenal es un modelo, en este sentido. El proceso catecumenal está estructurado como un camino, de tal forma que existen una serie de etapas con sus respectivas metas. Pero la manera de recorrer cada etapa, el tiempo destinado para ello, va a variar según las personas. Abandonemos, pues, las edades determinadas de antemano para tal o cual etapa de iniciación. Procuremos, por el contrario, que si el niño comulga, si el adolescente proclama su fe, no sea porque llegó a la edad prevista para ello, sino porque su deseo ha madurado, y libremente ha hecho la solicitud para recibir el sacramento. No se trata de esperar pasivamente a que el deseo nazca. Es necesario estimular el deseo de los infantes y adolescentes, ofreciendo sistemáticamente catequesis por grupos de edad. A través de lo que se les ofrece, será necesario velar para que surja el deseo en cada niño, niña o adolescente, en relación con sus pares, en una dinámica de grupo, y en contacto con los adultos, de tal forma que sean ellos y ellas, como sujetos de la catequesis, quienes determinen el momento conveniente de avanzar a tal o cual etapa de su proceso de iniciación.

4. Una catequesis iniciática se apoya sobre la comunidad local superando también el nivel local. . Es importante que la catequesis de niños y adolescentes se apoye en la vida de la comunidad local y en la catequesis de la misma. Pero no podría circunscribirse únicamente al nivel parroquial-local. Este nivel, por supuesto, es esencial; allí la comunidad cristiana tiene un rostro concreto y familiar. Pero, sobre todo, en un mundo que se mundializa, recordemos que no es la comunidad local aislada la que engendra la fe, sino la Iglesia diocesana en la que ella se inserta, y a través de la cual entra en comunión con la Iglesia universal. Desde este punto de vista, es importante que la catequesis de los jóvenes, aunque realizándose localmente, se conecte, a fortiori, con movimientos o redes (Taizé, Jornada Mundial de la Juventud, Movimiento Eucarístico Juvenil, etc.) que van más allá del nivel local, sobre todo cuando los recursos locales faltan. En estos tiempos de globalización, la catequesis no puede abstenerse de hacer experimentar a las jóvenes generaciones la diversidad y el alcance de la comunidad cristiana, y ha de hacerlo no sólo teóricamente, por medio de informaciones, sino también de manera práctica, mediante la participación en diversas iniciativas, en particular interparroquiales, o en redes que permitan hacer contactos y crear vínculos más allá del nivel local.

André Fossion

 
Liliana Panzavolta de Bergero

Con un dolor grande recibimos al cierre de este Comunicándonos la noticia de la muerte de Liliana Panzavolta en un accidente automovilístico, al regreso del Congreso Latinoamericano de la AECA. Tenemos fresco el recuerdo de su presencia en nuestras últimas Jornadas de Catequética en agosto. Liliana fue egresada del ISCA región Litoral en el 2000.
La formación de Patricia era grande: Profesora en Ciencias Sagradas y Filosofía, Profesora de Introducción a la Catequética en el seminario de su diócesis de Rosario. Esta formación era complementada con una cordialidad grande y una gran capacidad de sentir junto con el otro. Y vivía en Roldán, provincia de Santa Fe.
“La catequesis es el anuncio de la Palabra de Dios en la vida humana que desde su misión iluminadora orienta la vida de las personas y las comunidades, ayudándoles a discernir la presencia del Reino y a descubrir el proyecto divino sobre la propia vida y el acontecer histórico” -escribió en su trabajo de presentación a las Jornadas. Desde aquí rezamos mucho por ella y su familia.
 
Queridos hermanos del ISCA:
Gracias por regalarnos un espacio para "PENSAR LA CATEQUESIS". Me traigo un sinfín de riquezas de vida compartida. La presencia de Álvaro, su palabra cargada de entusiasmo y su mirada positiva de la realidad han sido una invitación a seguir mirando a Jesús y seguir sus pasos. Estoy convencido que no hay verdadero anuncio de Jesucristo sin cristianos decididamente testigos de la Resurrección, me sigo preguntando si muchas veces no andamos buscando entre los muertos al que está vivo. La vida del Evangelio siempre será un nuevo paradigma. Por otra parte me gusto eso de intuiciones, documento de apertura y todas las "definiciones" que no tienen que ver con "cerrar", "clausurar", "unívocamente decir", etc. Valoré (y mucho) el clima de Fiesta. En fin, muchas cosas vividas a las que no quiero darles mayor organización "lógica", en definitiva sólo quiero compartirles los latires del corazón. Un abrazo:
  Padre Hugo Fernández
Hoy participé del Primer encuentro con el P. Álvaro Ginel en el Marín. Fue una hermosa jornada de "Compartir" lo que hacemos los Catequistas y con la profundización en el tema: Pensemos la Catequesis, con la reflexión en voz alta del P. Álvaro. Hoy que es difícil seguir una planificación en Catequesis por la "realidad de nuestros chicos", Internet, la tecnología y los malos ejemplos que se ven en los medios de comunicación. Y también los chicos que viven carencias económicas y afectivas, donde no tienen motivación en su hogar y su autoestima es mínima. PENSAR LA CATEQUESIS!!! A mí me sale del corazón PENSAR EN NUESTROS CHICOS Y CHICAS/ niños y adolescentes. Pensando en su REALIDAD, preparar de corazón lo que puede ayudar a que en ellos se reavive la "huella de Dios" que hay en su interior. Gracias ISCA por este espacio para poder reflexionar y compartir. Atte.
  Catequista Roxana Ruiz de Miauro
Muy rica la experiencia de San Miguel y las ponencias de Ginel. El ISCA en pleno demostró sin protagonismos ni apuros lo nutritivo que puede ser un espacio de reflexión donde la labor comunitaria y de equipo facilita la tarea de reflexión, participación y construcción. Gracias por el esfuerzo y ahora se impone el trabajo sereno, meditado y constante. Mientras arden nuestros corazones el Señor nos sonríe con ternura y nos anima.
  Graciela Stegnar
Estoy muy contenta por haber participado de estas Jornadas del en San Miguel, el compartir y el pensar la catequesis de la mano del Padre Ginel, y acompañada por el equipo del ISCA, que trabajó como hormiguitas, cada una en su lugar y con mucha humildad, personas ricas en formación y en sabiduría. Agradezco de todo corazón la oportunidad que me dieron, de poder ayudar con mis aportes. Han sido unos días muy enriquecedores, el compartir, el reflexionar, y el tratar de cambiar, para poder seguir adelante. He vistos que muchos compañeros catequistas que han ido ya tenían en sus valijas muchas ideas nuevas para ponerlas en marcha, y esto me pone muy contenta, porque ya no son en vano tantos esfuerzos, y el cambio ya está comenzando. Los Felicito a todos, por tanto esfuerzo realizado para estas jornadas y especialmente al Padre Cote, que con mucho esfuerzo y dedicación, nos trae siempre personas muy importantes y de Gran Espiritualidad para empaparnos con su sabiduría. ¡Que Dios y la Virgencita los Bendiga!
Lina Loiudice
 
Cumplimos
6 años

El viernes 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María, celebramos el sexto aniversario de la puesta online de nuestro sitio web. Aprovechamos para reconocer a tantas personas que nos visitaron en este tiempo, y a las que generosamente nos regalaron su pensamiento en las notas, foros, cartas y encuestas.

 

Ya se conoce el fallo del jurado con los nombres de los ganadores de nuestro Concurso de Ensayos, reflexión catequístico-pastoral e investigación catequística “Frans de Vos”. Recordamos que la temática de los trabajos pedidos es la de “El itinerario catequístico centrado en el adulto, prioridad pastoral en tiempos de cambio. Reflexiones, propuestas y curso de acción para la catequesis de adultos”.

Primer premio
:
“DE AGENTES PASTORALES A DISCÍPULOS MISIONEROS.”
Autor: Pablo Rodrigo (seudónimo Ceferino José), Córdoba.

Segundo premio:
dos trabajos ganadores:
“EL SENTIDO DE LA VIDA, COMO EJE VERTEBRADOR DE LA CATEQUESIS DE ADULTOS.”
Autor: Ariel Ramón Dalla Fontan (seudónimo Ramón de la Cruz), Santa Fe.

“CATEQUESIS DE LOS TALENTOS, CATEQUESIS DE LA COMUNIDAD.”
Autor: Daniel Alejandro Martos (seudónimo Ut Unum Sint), Córdoba.

Tercer premio:
Vacante.

Mención de Honor:
“LA CATEQUESIS DE LOS CATEQUISTAS”
Autor: María Dabar, seudónimo de Beatriz Bartolini de Carriego Ciudad Aut. de Buenos Aires.

 

Como todos sabemos, el jueves 21 -fiesta de San Pío X- celebramos el Día del Catequista. Queremos aprovechar este espacio para agradecer los muchos mensajes de felicitaciones que hemos recibido en este día y hacerlos extensivos a todos ustedes.

 

“Ante el comienzo de un itinerario, hay que aceptar la increencia como fenómeno global, religioso, social y cultural y, también, como fenómeno personal que pide atención, respeto y apertura”. De esto se habla en nuestro Observatorio Catequístico, en su artículo Catequesis con adultos, en medio de la increencia. Podemos leerlo en nuestro sitio web www.catequista.org. También podemos dar nuestras opiniones en su foro Ventana Abierta y continuar participando de nuestra Primera Encuesta 2008 para Catequista

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Nuevos cursos de acreditación

Se abrió la inscripción para los Cursos de Acreditación y los Talleres en Línea del ISCA. A la oferta de cursos sobre Catequética, Catequesis de Niños, Liturgia y sacramentos, agregamos dos nuevos: Cristología: un acercamiento al diálogo y Diálogo entre la Catequesis y la Psicología. Podemos obtener más informaciones en www.isca.org.ar/cursos.htm
 

IX Encuentro Diocesano de Catequistas de Zaráte-Campana

El sábado 23 de agosto en el Colegio Madre del Divino Pastor (Pilar) se realizó el Encuentro Diocesano de Catequesis. El tema central del encuentro fue el de "Catequesis y misión" y culminó con la Eucaristía presidida por su obispo, Monseñor Oscar Domingo Sarlinga.
El ISCA estuvo presente a través una exposición de su rector, José Luis Quijano (Rector del ISCA). Además, dictaron diversos talleres: "Perfil del Catequista a la luz de Aparecida"; "La Misión en la Catequesis de Confirmación"; "Catequesis Especial"; "Iniciación cristiana. Nuevos paradigmas"; "Educar para el amor, ¿un tabú?; "Catequesis Familiar"; "Sacramentos, caminos de la gracia"; "Metodología catequística". www.obzaratecampana.com.ar

 
Congreso Internacional Latinoamericano Teológico Catequístico

Al cumplirse 40 años de Medellín, y a un año de la celebración de Aparecida; SCALA (Sociedad de Catequetas Latinoamericanos), organizó un Congreso teológico - Catequético, que convocó a teólogos, formadores, pastoralistas, catequetas y catequistas formados, para promover la consolidación de las opciones pastorales de Medellín aún vigentes, e impulsar nuevas propuestas desde Aparecida, buscando respuestas a los desafíos de hoy y del mañana, para la pastoral catequística y la reflexión catequética en Latinoamérica y Caribe.
El encuentro se realizó entre el 28 al 31 de agosto en Córdoba, con la participación de Enrique García Ahumada, Marcelo González y Eduardo de la Serna, entre otros teólogos y catequetas. Puede obtenerse información y descargar contenidos en www.congresoscala.org.ar

 

Entre el 8 y el 10 de agosto se reunió en Rosario la Junta Nacional de Catequesis. Presidido por Monseñor Eichhorn y acompañado con la presencia de representantes de las regiones y del ISCA se trabajó alrededor del tema del próximo ENADIR (Encuentro Nacional de Directores de Catequesis).

 
Sede Central
Rector: P. José Luis Quijano
Venezuela 4145
CP 1211 • Buenos Aires
Tel/Fax: (011) 4512-3868
rector@isca.org.ar
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